“La cajita de la betaespera”
Este ejercicio es muy simple pero a la vez profundo, y puedes usarlo como uno de tus sellos:
Consigue una cajita física
Puede ser una caja pequeña bonita, una caja de té vacía, una cajita de cartón decorada… algo que puedas tener cerca de la cama o en tu mesilla.Escribe tus pensamientos más repetitivos
Cada vez que aparezca un pensamiento obsesivo típico de la betaespera (por ejemplo:“Seguro que no ha agarrado”,
“Debería notar más síntomas”,
“Si me duele así es que va a ser negativo”),
lo escribes en un papel pequeño.
Añade al papel una frase de realidad
Debajo del pensamiento, escribe una frase que ponga contexto, algo así como:“Ahora mismo no puedo saberlo”
“Un síntoma no define el resultado”
“Estoy haciendo todo lo que está en mi mano”
“Pase lo que pase, me seguiré cuidando”
Dobla el papel y mételo en la cajita
Cuando lo metas, respira hondo y repítete internamente:“Este pensamiento lo dejo aquí, no tengo que resolverlo ahora.”
Acuerdo contigo misma
Haz un pequeño “contrato”:“Durante el día, cada vez que este pensamiento vuelva, recordaré que ya está guardado en la cajita. Si necesito volver a él, lo haré en un rato concreto, no todo el tiempo.”
Tiempo acotado para “preocuparte”
Puedes elegir 10–15 minutos al día (por ejemplo, por la tarde) para abrir la cajita si quieres releer lo que has escrito, llorar, desahogarte, escribir más… Fuera de ese tiempo, si la mente vuelve, le recuerdas:“Esto ya está apuntado, lo veré luego. Ahora vuelvo a lo que estaba haciendo.”
Este ejercicio no elimina la ansiedad, pero te permite sacarla de la cabeza y darle un lugar, en vez de que esté girando sin parar dentro de ti.







